lunes, 25 de enero de 2016

HISTORIA DEL RELOJ DEL AYUNTAMIENTO

Hoy en día todos disponemos de reloj, incluso los ordenadores, televisores, reproductores de música, teléfonos y otros muchos aparatos cotidianos lo incorporan, pero no siempre ha sido así, antiguamente, tener un reloj era un lujo que no todos se podían permitir. 

En otra época, el reloj del Ayuntamiento dirigía los quehaceres y la vida diaria de los habitantes del pueblo, quienes, no disponiendo del lujo de un reloj propio, se guiaban por sus toques. 

Así, durante más de 70 años el reloj acompañó a todos los belalcazareños, no solo en su jornada diaria, sino también en otros momentos festivos y alegres, entre ellos, todos los 31 de diciembre, fecha en que una muchedumbre se congregaba bajo sus agujas para despedir el año y dar la bienvenida a uno nuevo. 

Es por ello que su valor trasciende de lo puramente material, ostentando un gran valor sentimental para todos los habitantes de la localidad.

No es de extrañar que, durante los más de cinco años que lleva sin funcionar, sean muy numerosos los vecinos que se han mostrado nostálgicos, especialmente nuestros mayores, a quienes ha entristecido el hecho de que el reloj por cuyos toques se habían guiado prácticamente durante toda su vida, hubiera caído en un estado de abandono total, sin visos de que la situación fuera a mejorar, sino más bien al contrario.

Adentrándonos un poco más en la historia del reloj del Ayuntamiento, cabe destacar que con anterioridad a la Guerra Civil existía otro distinto, coronado por una imagen de San Rafael y cuya campana se encontraba situada en un castillete de madera. 
El motivo de poner el San Rafael en las fachadas de los edificios públicos era porque se le considera el Arcángel Custodio.
Este hecho viene de cuando en el año 1578 el Arcángel se apareció en Córdoba al padre Roelas y le dijo al sacerdote: “Yo te juro, por Jesucristo Crucificado, que soy Rafael, ángel a quien Dios tiene puesto por guarda de esta ciudad”. Al poco tiempo dejaron de morir personas en Córdoba a causa de la epidemia.

** Fotos de principios del siglo XX (1903-1905), en la que puede verse el reloj descrito en el párrafo anterior. **
En la Guerra, se destruye la estatua de San Rafael y, posiblemente, se vende el reloj para fundición, por el cobre y bronce que tenían sus piezas.
Desaparecido este, el reloj actual fue adquirido en el año 1944 por el alcalde Antonio Trucios Fernández. 
Como curiosidad, podemos destacar que su marca es MANUFACTURAS BLASCO – ROQUETAS y su precio fue 200 pesetas (40 duros).
Durante años, el encargado de darle cuerda fue el operario de servicios múltiples D. Pedro Rodríguez, encargándose de su mantenimiento (engrase y puesta a punto) el relojero de la población D. Gabriel Armenta.
Tras la jubilación de D. Pedro Rodríguez en el año 1.994, a nadie correspondió la tarea de darle cuerda, no siendo asumida esta tarea por ningún otro trabajador del Ayuntamiento o vecino de la localidad.
Debido a las numerosas quejas de los vecinos dirigidas al policía en turno de servicio, éstos deciden encargarse de darle cuerda, fuera de las labores policiales.
A pesar de que se encontraba jubilado, D. Gabriel Armenta continúa encargándose del mantenimiento del reloj. Sin embargo, como D. Gabriel cada vez va perdiendo más agilidad y dado que la escalera de madera para subir a la terraza se hallaba en muy mal estado, sobre 1996/1997, deja de encargarse del mantenimiento, encargándose de este también la policía. Situación que se prolongará hasta el año 1999.
A partir de ese año, hasta la actualidad, se hará cargo del reloj el trabajador de servicios múltiples del Ayuntamiento, D. Antonio Núñez.
Durante este tiempo el reloj ha tenido algunas averías, como la rotura de una palometa, una tuerca del péndulo y la más grave y última, hace unos 5 años, que es la que causó que hasta ahora no funcionara pues implicó la avería de la sincronización de la esfera exterior y la interior.
El encargado de arreglar las averías, ha sido, en dos ocasiones, el relojero de Hinojosa del Duque, quien además se ha encargado del mantenimiento en los meses de Diciembre para que tocara las campanadas de fin de año.
Durante estos 5 años el encargado del reloj D. Antonio Núñez, subía todas las Nocheviejas a la terraza y tocaba manualmente las campanadas. 
En algunas ocasiones, le acompañó el electricista del Ayuntamiento D. Gabriel Carrasco quien, además, le ayudaba a quemar los fuegos de artificio que se tiraban desde la terraza. 
Durante estos años de avería y silencio, su lugar en lo que se refiere a marcar diariamente las horas, lo ha ocupado el reloj que, desde 2001, se instaló en la Parroquia de Santiago el Mayor. No obstante, si bien ha cubierto esta necesidad, no resulta comparable al reloj del Ayuntamiento, ya que en los toques largos de las 10, 11 y 12 horas se asemejan al toque de difuntos, con la confusión que ello puede llegar a provocar. 
Nunca he entendido porque en el proyecto de la restauración del Ayuntamiento, que supuso una rehabilitación completa del mismo, no entró su restauración y ni siquiera se pintara la esfera exterior.
El año pasado, a instancia de nuestra vecina Dª. Concha Maldonado, trabajadora de Tele 5, el programa “CÁMBIAME PREMIUM” dirigido por Jorge Javier Vazquez, consideró que la historia era merecedora de ser contada y lo incluyó dentro de su programación. 
La emisión se programó para el mes de Noviembre, concretamente, en el programa número ocho, para el cual tanto el alcalde, D. Francisco Luis Fernández Rodriguez, y quien esto suscribe, grabaron sendos vídeos de petición del arreglo a “CAMBIAME PREMIUM”, con el objeto de darle una sorpresa a la población. 
Desgraciadamente, debido a los pobres resultados de audiencia, el programa no enganchó a los espectadores, siendo cancelado tras su tercera emisión. 
No obstante, como la empresa de restauración ya estaba seleccionada y presupuestado su arreglo, el alcalde, haciéndose eco del sentir de los vecinos, quienes en su gran mayoría querían que volviera a funcionar, ha acometido el arreglo con cargo a los fondos municipales.
La empresa encargada de su restauración ha sido “Tradición en Relojes y Campanas S.L.L.”y el coste ha ascendido a 5.464,36 €.
La restauración han consistido en su limpieza y pulido, sustituyendo las piezas rotas y dotándolo de dos motores que lo han automatizado para que las pesas de la cuerda y la campana suban y bajen automáticamente, sin necesidad de darle cuerda periódicamente.
En mi opinión, tras esta primera fase, debería acometerse una segunda, consistente en la construcción del castillete de la campana y colocación del San Rafael en la fachada (pudiendo aprovecharse el de la casa de Corpus Vargas de la calle Don Alonso), volviendo, de esa manera a su fisonomía primigenia.